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Al
final
del
Congreso
Mundial
de Bioética
(Gijón,
España,
20-24
Junio
2000),
el
Comité
Científico
de la
Sociedad
Internacional
de Bioética
(SIBI),
insiste
en que
la
ciencia
y
la
tecnología
deben
tomar
en
consideración
el
interés
general. DECLARACIÓN
BIOÉTICA
DE GIJÓN 2000 Considerando
Conscientes
de los
rápidos
progresos
de la
biología
y la
medicina,
de la
imperiosa
necesidad
de
asegurar
el
respeto
de los
derechos
humanos
y del
peligro
que
las
desviaciones
de
estos
progresos
podría
significar
para
los
derechos
humanos. Afirmando
que
corresponde
a la
Bioética
aclarar
la
opinión
sobre
las
consecuencias
de
todo
tipo
de los
avances
científicos
y técnicos,
el
COMITÉ
CIENTÍFICO
hace
las
siguientes
observaciones
y
recomendaciones: 1.Las
biociencias
y sus
tecnologías
deben
servir
al
bienestar
de la
Humanidad,
al
desarrollo
sostenible
de
todos
los países,
a la
paz
mundial
y a la
protección
y
conservación
de la
naturaleza. Ello
implica
que
los países
desarrollados
deben
compartir
los
beneficios
de las
biociencias
y de
sus
tecnologías
con
los
habitantes
de las
zonas
menos
favorecidas
del
planeta
y
servir
al
bienestar
de
cada
ser
humano. 2.Una
importante
tarea
de la
Bioética,
que
constituye
una
actividad
pluridisciplinar,
es
armonizar
el uso
de las
ciencias
biomédicas
y sus
tecnologías
con
los
derechos
humanos,
en
relación
con
los
valores
y
principios
éticos
proclamados
en las
Declaraciones
y la
Convención
antes
mencionadas,
en
cuanto
que
constituyen
un
importante
primer
paso
para
la
protección
del
ser
humano. 3.La
enseñanza
de la
Bioética
debería
incorporarse
al
sistema
educativo
y ser
objeto
de
textos
comprensibles
y
rigurosos. 4.Todos
los
miembros
de la
sociedad
han de
recibir
una
información
general,
adecuada
y
accesible
sobre
la
utilización
de los
avances
científicos,
las
biotecnologías
y sus
productos. 5.Se
debe
propiciar
y
estimular
el
debate
especializado
y público
a fin
de
orientar
las
opiniones,
las
actitudes
y las
propuestas.
El
debate
implicará
de
manera
interactiva
a los
expertos
de las
distintas
disciplinas
y a
los
ciudadanos
de
diversos
ámbitos,
así
como a
los
profesionales
de los
medios
de
comunicación. 6.Debe
garantizarse
el
ejercicio
de la
autonomía
de la
persona,
así
como
fomentarse
los
principios
de
justicia
y
solidaridad.
Asimismo
debe
respetarse
la
identidad
y
especifidad
del
ser
humano. 7.Todos
tienen
derecho
a la
mejor
asistencia
médica
posible.
El
paciente
y su médico
deben
establecer
conjuntamente
el
marco
del
tratamiento.
El
paciente
deberá
expresar
su
consentimiento
libre
después
de
haber
sido
informado
de
forma
adecuada. 8.El
genoma
humano
es
patrimonio
de la
Humanidad,
y como
tal no
es
patentable. 9.Una
finalidad
fundamental
de las
técnicas
de
reproducción
asistida
es el
tratamiento
médico
de los
efectos
de la
esterilidad
humana
y
facilitar
la
procreación
si
otras
terapéuticas
se han
descartado
por
inadecuadas
o
ineficaces.
Estas
técnicas
podrán
utilizarse
también
para
el
diagnóstico
y
tratamiento
de
enfermedades
de
origen
hereditario,
así
como
en la
investigación
autorizada. 10.La
creación
de
individuos
humanos
genéticamente
idénticos
por
clonación
debe
prohibirse. La
utilización
de células
troncales
con
fines
terapéuticos
debe
permitirse
siempre
que la
obtención
de
esas células
no
implique
la
destrucción
de
embriones. 11.La
investigación
y
experimentación
en
seres
humanos
deben
ser
realizadas
armonizando
la
libertad
de la
ciencia
y el
respeto
de la
dignidad
humana,
previa
aprobación
por
parte
de
comités
éticos
independientes.
Los
sujetos
de los
ensayos
deberán
otorgar
su
consentimiento
libre
y
plenamente
informado. 12.Los
productos
alimenticios
genéticamente
transformados
deben
comportar
la
prueba,
de
acuerdo
con el
conocimiento
científico
del
momento,
de que
no son
perjudiciales
para
la
salud
humana
y la
naturaleza,
y se
elaborarán
y
ofertarán
en el
mercado
con
los
requisitos
previos
de
información,
precaución,
seguridad
y
calidad. Las
biotecnologías
deben
inspirarse
en el
principio
de
precaución. 13.Debe
prohibirse
el
comercio
de órganos
humanos.
Debe
continuarse
la
investigación
sobre
los
xenotransplantes
antes
de que
se
inicien
ensayos
clínicos
con
seres
humanos. 14.El
debate
ético
sobre
el
final
de la
vida
debe
proseguir,
con el
fin de
profundizar
en el
análisis
de las
diferentes
concepciones
éticas
y
culturales
en éste
ámbito
y de
analizar
las vías
para
su
armonización. 15.A
fin de
promover
un
lenguaje
universal
para
la Bioética,
deberá
hacerse
un
esfuerzo
por
armonizar
y
unificar
los
conceptos
que
tienen
actualmente
terminologías
diferentes.
El
acuerdo
en
este
ámbito
se
hace
indispensable
desde
el
respeto
a las
identidades
socioculturales. En
Gijón
(España),
24 de
Junio
de
2000
MIEMBROS
DEL
COMITÉ
CIENTÍFICO
DE LA
SOCIEDAD
INTERNACIONAL
DE BIOETICA
(SIBI),
AUTORES
DE LA DECLARACIÓN
BIOÉTICA
DE GIJÓN
Médico.
Fundador
de la
Sociedad
Internacional
de Bioética
(SIBI)
y
Presidente
del
Comité
Científico
Presidenta
Fundadora
de la
Organización
Biopolítica
Internacional.
Vicepresidenta
de la
SIBI
Representante
de la
Santa
Sede
Vicepresidente
del
Comité
Nacional
para
las
Ciencias
de la
Vida y
la
Salud.
París
Catedrático
de
Biología
Celular.
Universidad
Autonoma
Barcelona
Profesor
y
Presidente
de la
Fundación
Valenciana
de
Estudios
e
Investigaciones
Avanzadas
Catedrático
de
Derecho
y
Etica
Biomédica.
Universidad
de Tel
Aviv
Catedrático,
Director
de la
Cátedra
de
Derecho
y
Genoma
Humano.
Universidad
de
Deusto
Catedrático,
Director
del
Instituto
Médico
y
Farmacéutico
de la
Universidad
de
Gotinga
Profesor.
Director
del
Instituto
Universitario
Dexeus.
Barcelona
Presidente
del
Instituto
Internacional
de
Estudios
de los
Derechos
del
Hombre.
Trieste
Catedrático
de Genética.
Facultad
de
Biología.
Universidad
Complutense
Madrid
Profesora
del
Centro
de
Biología
Molecular
"Severo
Ochoa".
Universidad
Autónoma
de
Madrid
Profesor
de
Biología
en la
Universidad
René
Descartes.
París
Catedrática
de Ética
de la
Universidad
Autónoma
Barcelona
Profesor
del
Instituto
de
Derecho
Público.
Universidad
de
Graz
Catedrático
de
Filosofía
del
Derecho.
Universidad
Oviedo.
Secretario
de la
SIBI.
Miembro
del
Consejo
Nacional
de Ética
para
las
Ciencias
de la
Vida
Profesor
Titular
de
Filosofía
del
Derecho.
Universidad
de
Oviedo
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